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El panorama de la reforma tributaria no luce despejado.


La reforma tributaria de 2016 generó grandes expectativas. Las recomendaciones de la comisión de expertos buscaban simplificar el estatuto y mejorar la estructura tributaria, reducir su inequidad horizontal y vertical, disminuir la desigualdad en la distribución del ingreso, aumentar la competitividad de las empresas, despejar el panorama fiscal, estabilizar las normas sobre los impuestos y proporcionar a la Dian instrumentos más eficaces para reducir la evasión.

La propuesta del Gobierno acogió la mayor parte de las recomendaciones. Sin embargo, muchas no fueron aprobadas por el Congreso. Por eso, después de aprobada recibió muchas críticas. Se le culpó de desmejorar las expectativas de los consumidores y los inversionistas, de incrementar la inflación de 2017, de no dotar a la Dian con mejores herramientas, de no garantizar el recaudo de suficientes recursos y, por tanto, de no asegurar la estabilidad tributaria.

Reforma tributaria

 

La unificación de la contabilidad no se propuso, la consolidación se logró de una manera inmediata y se redujeron algunos privilegios, pero se ampliaron otros a través de las zonas francas. Además, se aprobó un descenso paulatino de la tasa, de 40% en 2017 a 33% a partir de 2019. El recorte no pudo ser más elevado, debido a la no aprobación de mayores tasas para el impuesto de renta a las personas, ni de la extensión de su base, que en consecuencia no generarán muchos recursos adicionales. (Reforma Tributaria).

Conclusión de la Reforma Tributaria

Lo que parece evidente es que a partir de 2019 el panorama de la Reforma Tributaria no luce despejado. De manera que, para cumplir las metas de déficit que ordena la regla fiscal, el próximo Gobierno tendrá que generar mayores ingresos, por medio de grandes logros en la lucha contra la evasión u otra reforma tributaria, o recortar los gastos y mejorar su eficiencia, de acuerdo con las recomendaciones de la nueva comisión de expertos.


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